Investigadores de Colombia, Ecuador y Francia se reúnen en el campus de la Universidad del Norte para analizar cómo el aumento del nivel del mar, la erosión costera y la contaminación están transformando el litoral Caribe, en el marco de la Escuela Internacional PAZ-MARCO —Peligros Naturales y Presión Antropogénica en la Zona Marino Costera—, que este año llegó a Barranquilla luego de su primera edición en Guayaquil (2025).
El programa es financiado por el Instituto Francés de Investigación para el Desarrollo (IRD), entidad que respalda investigaciones en el exterior con especial compromiso hacia los temas de Latinoamérica. En su instalación, el rector Adolfo Meisel recordó la larga trayectoria investigativa de la universidad con el mar y el río, una historia atravesada por los mismos riesgos que la escuela vino a estudiar, poniendo como ejemplo la inundación que sumergió en 2010 durante meses al sur del departamento del Atlántico, cuando el aumento de los niveles de agua rompió el Canal del Dique.
Rafael Torres Parra, director del Departamento de Física y Geociencias de Uninorte y uno de los organizadores de la escuela, explicó que el eje central del encuentro es la vulnerabilidad de la franja costera, sometida a una doble amenaza: la de los fenómenos naturales y la que produce el propio ser humano.

“La zona costera está en riesgo por peligros naturales como por ejemplo huracanes, tsunamis, cambio climático, pero también por el ser humano, con el tema de la contaminación y otras actividades nocivas que desarrolla el ser humano”, enfatizó Torres Parra.
La escuela, aclaró el profesor, no está dirigida exclusivamente a la comunidad académica. “La idea es hablarle al público en general, no solo estudiantes o investigadores, sino gente de la comunidad, técnicos, profesionales, sobre lo que está pasando en nuestras costas para tratar de generar más conciencia con el cuidado que tenemos”, señaló. Para Torres Parra, la ubicación misma de Uninorte —con su campus cerca al río Magdalena— convierte a la universidad en un actor natural para liderar esta conversación en Colombia.
El nivel del mar sube y la erosión avanza
¿Pero cómo se lee hoy la situación de la zona costera del Caribe frente a años anteriores? Torres Parra distinguió entre las amenazas recurrentes huracanes o el riesgo de tsunamis, y la presión más silenciosa pero sostenida del cambio climático.
El riesgo, agregó, no es abstracto: buena parte de las grandes ciudades del planeta se concentra precisamente en la línea de costa. “En las zonas costeras están las principales ciudades del mundo, entonces esas ciudades y los deltas, que es donde el río desemboca en los océanos, están en grandes peligros. Por eso nuestro objetivo es hacer consciente de lo que ha venido sucediendo en los últimos años para tratar de mitigarlo”.

El programa contempla un componente práctico: una salida de campo por distintos puntos del litoral Atlántico y un encuentro con la Capitanía de Puerto de Barranquilla, adscrita a la Dirección General Marítima, para conocer de primera mano el papel de esta autoridad en la conservación de las playas. En las jornadas de la tarde, los asistentes participan además en talleres orientados a dotarlos de herramientas concretas. “Los talleres, los participantes se inscriben y vamos a aprender a hacer diferentes actividades, lo que busca es darles herramientas para poder ser parte de la solución para el mejor manejo de las zonas costeras”, detalla Torres Parra.
Una escuela nacida de una expedición científica hace 12 años
François Michaud, investigador del laboratorio Geoazur (Universidad Côte d’Azur, Niza, Francia), explicó que el programa nació de una campaña oceanográfica realizada hace 12 años, en la que participaron Carlos Martillo Bustamante —hoy director de la escuela— y el profesor Rafael Torres Parra.
“Es a través de un proyecto científico que inició este trabajo. Luego, cuando se hace una campaña oceanográfica, se toman datos sobre la deformación del margen continental, que es el origen de peligros por el litoral y por la población que vive ahí. Pero muchas veces estos datos no llegan al público, no llegan a las autoridades”, afirmó Michaud. Para el investigador francés, PAZ-MARCO existe precisamente para cerrar esa brecha, en línea con el programa MARACAS que lidera su colega Marianne Saillard. “Permite transmitir la ciencia entre comunidades y que los datos lleguen hasta las autoridades y el público”, indicó.

Michaud insistió también en el carácter multidisciplinario de la escuela como su rasgo distintivo. “Los peligros litorales, de deformación y la tectónica, la geografía, es uno de los puentes de peligros, pero también hay otros. Y es por eso que la particularidad de este PAZ-MARCO es multidisciplinario: no solamente hay oceanógrafos, hay también un puente de ciencias sociales”, expresó.
Por José Luis Rodríguez R. del Grupo de Prensa de Uninorte




