Barranquilla crece, pero pierde impulso: advierten moderación económica y cautela empresarial

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La economía de Barranquilla continúa creciendo, pero ya no con la fuerza expansiva que caracterizó parte del segundo semestre de 2025. Así lo revela el más reciente Informe Mensual Económico Distrital (IMED), elaborado por Fundesarrollo y la Cámara de Comercio de Barranquilla, el cual proyecta que la capital del Atlántico habría registrado un crecimiento anual de 2,8% en febrero de 2026.

Aunque la cifra mantiene al distrito en terreno positivo, el documento advierte señales de desaceleración y un ambiente de mayor prudencia entre hogares, inversionistas y empresas, en medio de la incertidumbre económica nacional y las discusiones sobre reformas laborales, tasas de interés y política económica.

El informe señala que “los primeros meses de 2026 evidencian una moderación en el ritmo de crecimiento”, mientras las expectativas de dinamismo continúan ajustándose a la baja.

Un crecimiento desigual

El comportamiento económico de Barranquilla durante febrero no fue homogéneo. Algunos sectores mantuvieron una dinámica sólida, mientras otros comenzaron a mostrar contracciones más profundas.

Entre las actividades con mejor desempeño sobresalen:

  • Actividades financieras.
  • Comercio.
  • Recaudo tributario.
  • Información y comunicaciones.

Particularmente, el sector financiero mostró un impulso notable debido a un aumento superior al 20% en el valor real de los créditos otorgados.

Sin embargo, otros sectores estratégicos comenzaron a reflejar señales de desgaste.

La industria manufacturera, la construcción, las actividades inmobiliarias y las actividades profesionales registraron caídas frente al mismo periodo de 2025. El informe destaca que solo la construcción sufrió una reducción cercana al 6% en los despachos de cemento gris, indicador ampliamente utilizado para medir la actividad edificadora.

El contraste resulta significativo porque los sectores afectados están estrechamente relacionados con decisiones de inversión de mediano y largo plazo, lo que podría indicar un enfriamiento gradual de la confianza económica.

El peso de la incertidumbre

El IMED relaciona parte de esta moderación con el incremento de la incertidumbre económica y política en Colombia.

Según el documento, el Índice de Incertidumbre de Política Económica (IPEC) de Fedesarrollo registró niveles superiores a los observados en febrero de 2025, impulsados por factores asociados a la política económica, social y geopolítica.

En otras palabras, el entorno nacional estaría afectando las expectativas de inversión y consumo, incluso en ciudades con tradición empresarial y comercial como Barranquilla.

La combinación entre tasas de interés aún elevadas, discusiones sobre reformas estructurales y un entorno internacional más volátil parece estar llevando a muchas compañías a actuar con mayor cautela.

Barranquilla sigue creciendo, pero más lento

Pese al escenario de desaceleración, Barranquilla continúa mostrando indicadores superiores a los proyectados para la economía nacional.

Fundesarrollo estima que el crecimiento promedio de la ciudad para marzo y abril podría ubicarse alrededor del 2,7%, mientras que organismos como el Fondo Monetario Internacional proyectan un crecimiento nacional cercano al 2,3% para 2026.

Esto significa que Barranquilla todavía conservaría cierto margen de resiliencia económica gracias al comercio, los servicios y el dinamismo financiero, aunque ya comienzan a aparecer señales claras de agotamiento en sectores productivos fundamentales.

Una ciudad frente al reto de sostener la inversión

Más allá de la cifra puntual del 2,8%, el informe deja una pregunta de fondo: ¿cómo sostener el crecimiento en un escenario de menor inversión y creciente incertidumbre?

La respuesta probablemente dependerá de la capacidad del distrito y del sector privado para mantener proyectos estratégicos, fortalecer la confianza empresarial y evitar que la desaceleración termine afectando el empleo y el consumo interno.

Barranquilla sigue creciendo.

Pero ahora lo hace con un ritmo más cauteloso, en medio de un país donde la economía parece avanzar entre la expectativa y la prudencia.