Abelardo De La Espriella: 12 días entre el poder y los escombros

De la posesión en Cali al terremoto, la emergencia fiscal, los primeros nombramientos y el giro de un gobierno que no tuvo luna de miel. 7-18 de agosto de 2026
Por Jorge Medina Rendón Redacción La Gran Noticia
Recapitulación periodística y documental
Hay gobiernos que disponen de semanas para instalarse en el poder. Otros reciben inmediatamente una guerra, una crisis económica, una ruptura institucional o una catástrofe. Al gobierno de Abelardo Gabriel De La Espriella Otero le correspondió esto último.
Entre el viernes 7 de agosto, cuando recibió la banda presidencial en Cali, y el martes 18 de agosto, cuando entregó a los organismos de control el denominado Libro de la Verdad, transcurrieron apenas doce días. Difícilmente podrán ser considerados doce días ordinarios.
El nuevo mandatario alcanzó a trazar las primeras líneas de su proyecto de gobierno, posesionar su gabinete, ordenar modificaciones en seguridad, plantear un viraje diplomático y anunciar una política de austeridad. Tres días después de asumir el poder, sin embargo, un terremoto de magnitud 7,4, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, modificó abruptamente la agenda del Estado.
Desde entonces, la administración que había llegado hablando de seguridad, salud, disciplina fiscal, descentralización y un paquete de reformas comenzó a gobernar alrededor de una palabra inesperada: reconstrucción.

El primer hecho histórico ocurrió antes incluso del primer decreto importante. Abelardo De La Espriella tomó posesión como presidente de Colombia para el período 2026-2030 en la ciudad de Cali.
La sesión del Congreso en pleno se realizó en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, rompiendo la tradición de una transmisión de mando concentrada en Bogotá.
La escogencia de Cali fue presentada como la primera manifestación de una tesis que De La Espriella había defendido desde antes de asumir: descentralizar físicamente el ejercicio del poder presidencial y otorgar mayor protagonismo a las regiones.
Después del juramento ante el Congreso, el nuevo mandatario se trasladó al Cantón Militar Pichincha. Allí pronunció el discurso que trazó las primeras coordenadas políticas de su mandato: recuperación de la seguridad y del control territorial, negativa a una Asamblea Nacional Constituyente, recuperación del sistema de salud, fortalecimiento de la empresa privada, revisión del gasto del Estado, lucha contra la corrupción y una política más severa frente a organizaciones criminales. La denominada “Patria Milagro” dejaba de ser una consigna electoral para convertirse en denominación política de gobierno.

El mismo 7 de agosto, De La Espriella formalizó el equipo ministerial con el cual comenzó su gobierno: 18 ministerios distribuidos entre nueve mujeres y nueve hombres.
Interior: Rodrigo Lara Restrepo. Relaciones Exteriores: Omar Bula Escobar. Hacienda: Miguel Gómez Martínez. Justicia: Iván Cancino. Defensa: general retirado Jorge Eduardo Mora. Agricultura: Indalecio Dangond. Salud: Ana María Vesga. Trabajo: Natalia López. Minas y Energía: María Nohemí Arboleda. Comercio: Mauricio Gómez. Educación: Viviane Morales. Ambiente: Fabio Arjona. Vivienda: Jaime Andrés Beltrán. TIC: Alexandra Falla. Transporte: Elsa Noguera. Cultura: Paola Holguín. Deporte: Juliana Gutiérrez. Ciencia, Tecnología e Innovación: Claudia Benavides.
Junto al presidente comenzó funciones el vicepresidente José Manuel Restrepo Abondano. También quedaron configurados cargos del núcleo presidencial, entre ellos Nicolás Gómez en la jefatura de despacho, Carlos Ríos en la Secretaría General, Andrés Barreto en la Secretaría Jurídica, Valerie Lafaurie en la consejería para las Regiones y María Fernanda Sandoval en comunicaciones.
III. 8 Y 9 DE AGOSTO: TERRITORIO ANTES QUE DECRETOSParadójicamente, un presidente que durante la campaña había hablado de decenas de decretos para sus primeros cien días no comenzó gobernando mediante una avalancha normativa. En sus primeras 48 horas, su agenda estuvo concentrada en Cali, Barranquilla y Medellín. Bogotá estuvo ausente de esa primera secuencia presidencial.

En seguridad comenzaron movimientos relacionados con traslados penitenciarios y presión sobre estructuras criminales. El traslado de 117 internos hacia establecimientos de máxima seguridad fue una de las primeras demostraciones públicas de la nueva orientación en esta materia.
El primer Consejo de Ministros estaba previsto inicialmente para La Guajira, otro gesto del propósito de gobernar desde las regiones. No alcanzó a suceder como estaba previsto. La naturaleza cambió la agenda.
IV. 10 DE AGOSTO: EL TERREMOTOEl lunes 10 de agosto de 2026, a las 7:34 de la mañana, un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente colombiano. El epicentro fue localizado en San José del Palmar, Chocó. Las principales afectaciones se concentraron progresivamente en Chocó, Risaralda, Quindío, Caldas y Valle del Cauca, aunque el movimiento fue sentido en buena parte del territorio nacional.
Tres días habían transcurrido desde la posesión presidencial. El recién instalado gobierno entró inmediatamente en su primera gran emergencia. Las imágenes de edificios destruidos, vías interrumpidas, hospitales averiados, familias buscando desaparecidos y organismos de socorro removiendo estructuras modificaron por completo la narrativa política del comienzo de gobierno.
El presidente que había llegado prometiendo ejecutar un programa de transformación tuvo que convertirse, de un momento a otro, en jefe de una operación nacional de rescate.

Una dificultad que deberá quedar registrada para los investigadores futuros es la permanente modificación de las cifras durante aquellos días. El 12 de agosto, el presidente informó 25.872 familias afectadas, 53.816 personas afectadas, 265 muertos, 3.494 heridos y 496 desaparecidos. El 13 de agosto el balance pasó a 44.936 familias afectadas, 281 fallecidos, 3.971 heridos y 379 desaparecidos. Para el 16 de agosto, la Presidencia reportaba 120.328 familias afectadas, 186.016 damnificados, 289 muertos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos.
En su primera alocución radiotelevisada, el 17 de agosto, el mandatario afirmó que la afectación alcanzaba 450 municipios de 15 departamentos, equivalente, según su descripción, a aproximadamente una tercera parte del país.
Para una reconstrucción histórica rigurosa, no debe hablarse de una única cifra definitiva durante aquellos doce días, sino de balances sucesivos en una emergencia todavía en evolución.
VI. EL GOBIERNO ENTRA EN MODO DE EMERGENCIALa prioridad declarada fue rescatar personas con vida. El Gobierno activó Puestos de Mando Unificado, desplegó organismos nacionales y movilizó recursos hacia las zonas afectadas. El propio presidente comenzó recorridos territoriales y reuniones en ciudades golpeadas por el sismo, con presencia particularmente visible en Quibdó, Pereira, Cali y Buenaventura. Uno de los nombramientos más importantes efectuados durante la emergencia fue el de David Santiago Tamayo Roldán como director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres. El funcionario encargado de coordinar el sistema nacional de atención de desastres asumía su puesto mientras Colombia enfrentaba uno de los terremotos más graves de su historia reciente.
VII. 11 DE AGOSTO: EL PRESUPUESTO REGRESA AL GOBIERNOMientras el país comenzaba a medir la dimensión humana del terremoto, el ministro de Hacienda Miguel Gómez Martínez solicitó a las comisiones económicas del Congreso devolver al Ejecutivo el proyecto de Presupuesto General de la Nación para 2027, presentado por el gobierno anterior. Las comisiones terceras y cuartas de Senado y Cámara aceptaron la solicitud.
El proyecto ascendía a aproximadamente $575,7 billones. El argumento central fue que existían inconsistencias entre el presupuesto proyectado y el marco fiscal disponible. La decisión, importante por sí misma, adquirió otra dimensión tras el terremoto: el Gobierno debía revisar una caja pública que consideraba estrecha precisamente cuando enfrentaba la necesidad de financiar una operación de reconstrucción de enorme escala.
VIII. 12 DE AGOSTO: LA EMERGENCIA ECONÓMICADos días después del terremoto, De La Espriella anunció que utilizaría la figura constitucional de Emergencia Económica. Entre las medidas estudiadas se encontraban subsidios de arrendamiento para quienes habían perdido sus viviendas, apoyo para servicios públicos, alivios tributarios y financieros, ayudas económicas a familias vulnerables, respaldo para pequeños comerciantes y mecanismos extraordinarios para reconstruir viviendas, hospitales, colegios, vías y aeropuertos.
El presidente anunció además la creación de un “Fondo Milagro”, concebido para centralizar recursos nacionales e internacionales destinados a la reconstrucción. Más adelante explicaría que el referente institucional sería parcialmente el FOREC, creado después del terremoto del Eje Cafetero de 1999.
Existe una precisión histórica fundamental: al terminar el duodécimo día del gobierno —18 de agosto— la emergencia económica había sido anunciada y estaba en proceso de estructuración, pero aún no había sido formalmente decretada.
IX. LA RECONSTRUCCIÓN SE CONVIERTE EN POLÍTICA DE ESTADOEl 13 de agosto comenzaron a aparecer los primeros lineamientos de reconstrucción. El Gobierno reunió representantes del sector constructor y habló de una alianza entre Estado y empresa privada. El 14 de agosto, desde Pereira, De La Espriella anunció que la reconstrucción de las zonas afectadas sería incorporada tanto a la Emergencia Económica como al futuro Plan Nacional de Desarrollo.
La decisión significaba que una catástrofe ocurrida apenas tres días después de la posesión comenzaba a modificar la arquitectura de planeación de los cuatro años siguientes.
X. CHOCÓ, PEREIRA, CALI Y BUENAVENTURAEn Quibdó, De La Espriella propuso un “Plan Marshall para el Chocó”, destinado a enfrentar lo que describió como una deuda histórica del Estado con el departamento. También anunció la designación de un gerente especial para articular directamente con el Gobierno nacional los requerimientos del territorio.
En Pereira presentó uno de los balances locales más dramáticos y afirmó que la reconstrucción se integraría al Plan Nacional de Desarrollo. En Cali visitó el Hospital Universitario del Valle Evaristo García y anunció una asignación de $4.386 millones para la dotación de su unidad funcional oncológica. El 16 de agosto, en Buenaventura, inspeccionó afectaciones de la Base Naval y anunció acciones de reconstrucción acompañadas de medidas en seguridad, salud y oportunidades económicas.

Diez días después de asumir la Presidencia, De La Espriella realizó su primera alocución nacional. Informó que 450 municipios en 15 departamentos habían sufrido algún grado de afectación y presentó una primera estimación del costo material de la reconstrucción: $24,5 billones en edificaciones y aproximadamente $5,5 billones en infraestructura. En total, alrededor de $30 billones.
La cifra convirtió la tragedia humanitaria en un problema fiscal de primera magnitud. El Gobierno reforzó dos mensajes: que utilizaría instrumentos económicos excepcionales y que los recursos destinados a los damnificados tendrían vigilancia especial. La advertencia contra la corrupción quedó instalada como parte del discurso de reconstrucción.
XII. EL GIRO DE LA POLÍTICA EXTERIORAunque el terremoto ocupó buena parte de la agenda pública, los primeros días también registraron un rápido viraje internacional. El Gobierno comenzó a reorientar la política exterior hacia una relación privilegiada con Estados Unidos e Israel, junto con revisiones de posiciones internacionales mantenidas por la administración anterior.
También se conoció la intención de abandonar la incorporación colombiana a la Ruta de la Seda promovida por China y revisar la presencia diplomática en varios países. Algunas decisiones generaron controversia, especialmente las relacionadas con el Sáhara Occidental y los Altos del Golán. La tragedia tuvo además dimensión diplomática por la llegada y selección de cooperación extranjera, asunto que produjo críticas y defensas encontradas.
XIII. LAS PRIMERAS CONTROVERSIASUna recapitulación histórica no puede registrar solamente anuncios gubernamentales. Durante la emergencia aparecieron controversias: la conducta pública del ministro de Vivienda Jaime Andrés Beltrán; cuestionamientos por materiales con simbología política entregados durante visitas oficiales; discusiones sobre medidas educativas de virtualidad en lugares con conectividad afectada; y críticas sobre una fuerte centralización de la comunicación de la emergencia en la figura presidencial.
Estos episodios no determinaron por sí mismos la respuesta gubernamental, pero mostraron algo característico de la política contemporánea: una emergencia nacional se administra simultáneamente sobre el terreno y en las redes sociales.

El duodécimo día de gobierno terminó con un acontecimiento que devolvió temporalmente la atención hacia el empalme con la administración anterior. El presidente entregó formalmente a la Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría General y la Contraloría General el denominado Libro Blanco o Libro de la Verdad.
El documento, preparado durante la transición bajo coordinación del vicepresidente José Manuel Restrepo, recopilaba presuntas irregularidades detectadas en entidades del Estado. De La Espriella enfatizó que el Ejecutivo no estaba declarando responsabilidades penales, fiscales ni disciplinarias, sino entregando información a las autoridades competentes.
Entre los casos mencionados públicamente figuraron hallazgos relacionados con la UNGRD, entidad que pocos días antes había quedado en el centro de la atención nacional por el terremoto. La coincidencia era políticamente extraordinaria: el organismo encargado de administrar buena parte de la emergencia aparecía también dentro de los cuestionamientos heredados del proceso de transición.
XV. UN GOBIERNO AL QUE LE CAMBIÓ LA HISTORIA EN TRES DÍASHay un dato capaz de resumir estos doce días. Abelardo De La Espriella tomó posesión el 7 de agosto. El terremoto ocurrió el 10 de agosto. Solo hubo tres días entre la instalación del nuevo poder y la catástrofe.
Por eso resulta difícil analizar el comienzo de esta administración bajo los parámetros tradicionales de los “primeros cien días”. No existió una verdadera luna de miel. No hubo tiempo suficiente para comprobar si el anunciado paquete inicial de reformas podía desarrollarse a la velocidad prometida.
Lo que inicialmente pretendía ser un gobierno de seguridad, autoridad, disciplina fiscal y descentralización tuvo que convertirse inmediatamente en un gobierno de rescate, emergencia y reconstrucción.
XVI. PARA LA HISTORIALos gobiernos suelen pretender escoger las circunstancias por las cuales desean ser recordados. La historia rara vez concede ese privilegio. Abelardo De La Espriella llegó a la Presidencia hablando de una “Patria Milagro”. Tres días después tuvo que caminar entre ruinas.
La primera gran prueba de su gobierno no fue una reforma legislativa, una negociación con el Congreso ni una confrontación diplomática. Fue encontrar personas debajo de los escombros.
Todavía era demasiado temprano para saber cuál sería el verdadero carácter del gobierno, si sus decisiones serían acertadas o equivocadas o si las promesas de reconstrucción se cumplirían. Pero no era demasiado temprano para entender algo: el gobierno de Abelardo De La Espriella comenzó dos veces. Comenzó constitucionalmente el 7 de agosto de 2026, cuando recibió la banda presidencial en Cali. Y comenzó históricamente la mañana del 10 de agosto, cuando la tierra se movió bajo los pies de Colombia.

“el gobierno de Abelardo De La Espriella comenzó dos veces: una vez por mandato de la Constitución y otra por mandato de la realidad.”
NOTA DOCUMENTALEsta reconstrucción establece como período de análisis del 7 al 18 de agosto de 2026, los primeros doce días calendarios de la administración. Las cifras relacionadas con el terremoto corresponden a distintos cortes divulgados durante ese período y no deben interpretarse como un balance definitivo. Debe distinguirse entre anuncios, decisiones adoptadas, nombramientos formalizados y medidas aún en preparación al finalizar el 18 de agosto.
En particular, la Emergencia Económica había sido anunciada y reiterada, pero su formalización mediante decreto no pertenecía todavía al período de doce días examinado. Cuando el presente se convierte en historia, las fechas dejan de ser detalles y se convierten en pruebas.
FUENTES DE REFERENCIA UTILIZADAS EN LA RECAPITULACIÓN- Presidencia de la República de Colombia: comunicados, declaraciones y alocuciones del 12 al 18 de agosto de 2026.
- Senado de la República: información de la sesión de posesión presidencial y devolución del proyecto de Presupuesto General de la Nación 2027.
- Noticias Caracol, El Espectador, El País, El Colombiano, Reuters, Associated Press y Folha de S.Paulo: coberturas citadas en la investigación original.
- Nota editorial: las cifras de víctimas y daños deben conservar siempre su fecha de corte y la entidad que las reportó.
Informe elaborado con asistencia de Inteligencia Artificial bajo la supervisión de un periodista.
