Historiadores y amigos rinden homenaje a Adolfo Meisel, un “caribe universal”

El seminario organizado en Cartagena por el Banco de la República distinguió casi medio siglo de vida y de trabajo intelectual del rector de la Universidad del Norte.
Historiador meticuloso, apasionado por la lectura, visionario y, en palabras de uno de sus amigos cercanos, «un caribe universal».
Así retrataron colegas, historiadores y compañeros de toda una vida a Adolfo Meisel Roca, rector de la Universidad del Norte, durante un seminario organizado el 13 de agosto en Cartagena por el Banco de la República y su Centro de Estudios Económicos Regionales (CEER), con el fin de exaltar su larga contribución al estudio de la historia económica de Colombia y el Caribe colombiano.
Economista de la Universidad de los Andes, Adolfo Meisel tiene maestría y doctorado en Economía de la Universidad de Illinois, maestría en Sociología de la Universidad de Yale y una especialización en Arqueología de la Universidad del Norte, además de estudios avanzados en el Instituto de Economía Mundial de Kiel, Alemania. Es autor de más de 10 libros, fue columnista en El Universal de Cartagena, El Heraldo y El Espectador, se desempeñó como director general de Icetex y en el ámbito académico ha sido docente en varias universidades.
«Adolfo es un pionero de la academia, abre líneas de investigación, propone temas para que los investigadores los tomen y sigan investigando», precisó Maribel de la Cruz, doctora en historia contemporánea y profesora investigadora de la Universidad de Cartagena, durante la apertura del primer coloquio de la jornada, el cual giró en torno a la historia colonial, la historia de Cartagena y los estudios de calidad de vida.
De la Cruz empezó con una radiografía de la obra escrita por el barranquillero, señalando que registra alrededor de 299 publicaciones, entre libros, artículos, cuadernos y notas. El panel tomó además como punto de partida dos de las obras más citadas de Meisel sobre la ciudad: Tres siglos de historia demográfica de Cartagena de Indias, escrita junto con María «Mayito» Aguilera en 2010, y Santa Bárbara de Las Cabezas. La gran hacienda del Caribe colombiano 1742-1942, publicada por la Editorial Uninorte y que ya llegó a su segunda edición.
El Banco de la República desarrolló el evento en la Biblioteca Bartolomé Calvo, y mostró una colección itinerante con algunos de los textos de Meisel.
Otra charla abordó una de las líneas de trabajo más conocidas del rector fuera de la academia: las causas del atraso económico del Caribe colombiano. Moderada por Andrea Otero, investigadora del Departamento de Estudios Económicos del Banco de la República, recordó, además, que desde 2017 Meisel lidera Casa Grande Caribe, la iniciativa que ha identificado las inversiones necesarias para cerrar la brecha de pobreza de la región.
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Para Jaime Bonet, gerente de la sucursal Cartagena del Banco de la República, uno de los rasgos que distingue el trabajo de Adolfo Meisel es su capacidad para integrar la economía y la historia en el análisis regional. Recordó que, en sus primeros trabajos juntos, mientras él se ocupaba de la econometría y los datos, Meisel incorporaba la perspectiva histórica para explicar qué había detrás de los resultados económicos. Esa combinación, que Bonet considera una de sus mayores enseñanzas, permite comprender los fenómenos más allá de las cifras y explica, en buena medida, el carácter de la obra de Meisel.
“Muchas veces los economistas sabemos del número o el coeficiente, pero para saber qué está detrás de ese resultado económico es ahí donde viene la historia, algo que Adolfo hace y trato de enseñarles a las nuevas generaciones”, señaló Bonet.
Entre colegas y amigos
El último conversatorio cerró con las anécdotas y vivencias compartidas de algunos colegas y amigos que han acompañado a Meisel a lo largo de su carrera. Lo moderó Olga Lucía Acosta, codirectora del Banco de la República, quien reunió a Gustavo Bell Lemus, exvicepresidente de Colombia; Carlos Dávila, profesor emérito de la Universidad de los Andes; y Sergio Diazgranados, presidente ejecutivo de la CAF, Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe.
«Para mí Adolfo es como un niño dentro de un académico. Es lo más curioso que pueda haber y todo el tiempo está lleno de preguntas», dijo Diazgranados. Recordó, además, que descubrió la obra de Meisel siendo un joven concejal de Santa Marta, cuando un amigo lo invitó a una tertulia en Barranquilla para escuchar al propio autor presentar su libro ¿Por qué perdió la Costa Caribe en el siglo XX?

«Él vino a prender una luz cuando había oscuridad en la Costa, porque la información de historia del Caribe estaba muy dispersa y no había nadie que hubiera decidido recoger y hacer historia realmente de la región», afirmó.
Carlos Dávila, uno de los pioneros de los estudios de historia empresarial en el país, aportó una faceta menos académica: la de compañero de viajes. «Es un gourmet extraordinario», dijo, y recordó recorridos por restaurantes y museos junto a Meisel en México, España, Ámsterdam y Bergen, Noruega.
Un caribe universal
El testimonio que resumió el espíritu de la jornada llegó de Gustavo Bell Lemus, amigo de Meisel desde hace más de tres décadas, quien propuso una sola caracterización para abarcarlas todas.
«Adolfo es un caribe universal», dijo. «No exagero al ponerlo a la altura de lo que significan para Colombia el pintor barranquillero Alejandro Obregón y Gabriel García Márquez: así como la pintura de Obregón encarna el alma nacional —no en vano es emblema en la Casa de Nariño y en el Congreso de la República—, creo que la obra de Adolfo está a ese mismo nivel para los caribeños y los colombianos. Y cuando digo caribe universal estoy diciendo muchas cosas: el bacán, el bailador, el mamador de gallo, el que echa cuento, el que juega dominó, el que va a béisbol. Ese es también un caribe universal».
Bell relató que conoció la obra de Meisel antes que a la persona: en 1980, mientras cursaba estudios de Historia en la Universidad de Oxford bajo la tutela del profesor Malcolm Deas, se topó en la revista Desarrollo y Sociedad, de la Universidad de los Andes, con el artículo derivado de la tesis de grado de Meisel, Esclavitud, mestizaje y haciendas en la provincia de Cartagena, 1533-1851. «Para mí fue una gran sorpresa encontrarme un texto ya con toda la rigurosidad de la ciencia histórica y económica de Cartagena de Indias», recordó. Años después, ya como secretario general de la Universidad del Norte, Bell impulsó la publicación de la antología El Caribe colombiano. Selección de textos históricos, que incluyó ese mismo artículo.
«No hay mejor colombiano que un caribe universal: uno que, con todo ese talento que podemos tener los caribeños, si le pone disciplina, rigor y seriedad, demuestra que la bacanería costeña es perfectamente compatible con la universalidad del estudio científico», agregó.

Un balance de 46 años de investigación
El rector Adolfo Meisel cerró la jornada con un repaso de casi medio siglo de producción académica, desde su primer artículo publicado (1980) —Esclavitud, mestizaje y haciendas en la Provincia de Cartagena, 1533-1851— hasta sus investigaciones más recientes.
«Dos caminos divergían en un bosque y yo tomé el menos transitado, y eso ha hecho toda la diferencia», citó entonces Meisel los versos finales de The Road Not Taken, del poeta Robert Frost, para introducir el balance de su propio camino profesional.
El rector recordó que la investigación que dio origen a ese primer artículo empezó el 11 de septiembre de 1976, cuando cursaba el pregrado de Economía en la Universidad de los Andes y el historiador Jaime Jaramillo Uribe lo contrató como asistente de investigación y aceptó dirigir su tesis. De ese trabajo inicial, Meisel identificó siete señas de identidad que reconoce a lo largo de toda su obra: el uso de fuentes primarias poco exploradas, un marco analítico que ha ido de las relaciones de producción a la Nueva Historia Institucional, el énfasis en la cuantificación, la demografía como eje de las transformaciones sociales de largo plazo, la búsqueda de una historia nacional escrita desde el Caribe colombiano, la geografía y, más recientemente, la presencia del individuo en la historia económica y social.
Uno de los momentos más personales de su intervención llegó con lo que llamó su «propósito de enmienda»: incorporar en futuros trabajos los más de 13 000 años de historia indígena del Caribe colombiano anteriores a la llegada española en 1533, un vacío que atribuyó a la formación historiográfica de su generación. Ese interés, dijo, lo llevó a cursar entre 2021 y 2022 una especialización en Arqueología en la Universidad del Norte, y a reconectar con un sueño de infancia: ser arqueólogo.

Meisel cerró con una anécdota que resumió la distancia entre lo soñado y lo vivido. A los 23 años, un amigo que anticipaba una revolución en Colombia le preguntó qué haría después de su triunfo, y él respondió que quería ser profesor de historia económica en Cartagena. «Hoy soy el rector de la Universidad del Norte en Barranquilla. Es decir, le pegué bastante cerca a mi sueño, tanto geográfica como laboralmente», afirmó, antes de agradecer a sus 36 coautores a lo largo de más de 40 años de carrera y a las dos instituciones donde ha transcurrido su vida laboral en los últimos 39 años: el Banco de la República y la Universidad del Norte.
«Poder hablar hoy con ustedes aquí en Cartagena sobre historia económica del Caribe nuestro es la realización completa de ese sueño», concluyó.
Por: José Luis Rodríguez R. del Grupo de Prensa de Uninorte
