Profamilia hace llamado para que salud sexual y reproductiva tenga respuesta humanitaria ante el terremoto

El terremoto puede profundizar las barreras de acceso a la salud sexual y reproductiva, especialmente para acceder a anticoncepción, atención durante el embarazo, tratamientos para el VIH y atención frente a las violencias sexuales.
La salud sexual y reproductiva es parte esencial de la respuesta humanitaria: una emergencia no suspende estas necesidadebs ni puede dejar estos servicios para después.
Profamilia contribuirá a mantener y recuperar estos servicios en los territorios afectados, en articulación con las autoridades y demás actores de la respuesta humanitaria.
Bogotá agosto de 2026. El terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto dejó personas fallecidas, miles de personas heridas y comunidades damnificadas que hoy enfrentan una situación de emergencia. Ante este escenario, es natural que los primeros esfuerzos de la respuesta humanitaria se concentren en garantizar necesidades esenciales como alimentación, agua, alojamiento, atención de las lesiones y condiciones básicas de protección.
Sin embargo, hay necesidades que no desaparecen con una emergencia. La salud sexual y reproductiva no da espera.
Una niña o una joven seguirá teniendo su menstruación y necesitará elementos para gestionar su salud menstrual y asear su cuerpo. Una persona embarazada necesitará controles y atención para proteger su salud y la de su embarazo. Una persona que vive con VIH u otra infección de transmisión sexual necesitará continuar su tratamiento. Una persona necesitará acceder a anticonceptivos o anticoncepción de emergencia. Una mujer, niña o persona sobreviviente de violencia sexual necesitará atención médica, psicológica y protección.
En contextos de crisis, estas necesidades pueden incluso aumentar y, cuando no son atendidas oportunamente, pueden generar consecuencias que profundizan la emergencia: embarazos no deseado, interrupciones de tratamientos, complicaciones durante el embarazo y el parto, aumento de infecciones de transmisión sexual, afectaciones a la salud menstrual y mayores riesgos para quienes enfrentan violencia sexual y de género.
“Cuando ocurre una emergencia, las prioridades cambian, pero las personas siguen teniendo necesidades de salud que requieren atención. La respuesta humanitaria debe acompañarlas de manera integral, sin dejar atrás aquellas necesidades que pueden parecer menos visibles, pero que tienen un impacto profundo en su bienestar y en su vida. Garantizar la salud sexual y reproductiva es también una forma de cuidar y proteger a las personas en medio de la emergencia”, afirmó Marta Royo, CEO de Profamilia.
La salud sexual y reproductiva también hace parte de la respuesta humanitaria
Esta necesidad no es nueva ni exclusiva de Colombia. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) desarrolló el Paquete Inicial Mínimo de Servicios para la Salud Sexual y Reproductiva en situaciones de crisis humanitarias (PIMS), un conjunto de acciones prioritarias que busca garantizar que, desde las primeras etapas de una emergencia, las personas puedan acceder a servicios esenciales de salud sexual y reproductiva.
El PIMS contempla acciones para prevenir y responder a la violencia sexual y de género, reducir la transmisión del VIH y otras infecciones de transmisión sexual, prevenir embarazos no deseados, garantizar atención materna y neonatal y mantener la continuidad de servicios esenciales de salud sexual y reproductiva, entre otras medidas.
Por esto, Profamilia hace un llamado a que la salud sexual y reproductiva sea incorporada de manera explícita y prioritaria en la respuesta humanitaria al terremoto, articulando los esfuerzos del Gobierno Nacional, las autoridades territoriales, el sector salud, las organizaciones humanitarias, la cooperación internacional y las organizaciones sociales.
No incluir estas necesidades desde el inicio puede profundizar las consecuencias de la emergencia y aumentar las desigualdades que ya enfrentan niñas, mujeres, personas gestantes, personas con VIH, sobrevivientes de violencia sexual y otras poblaciones que requieren servicios de salud sexual y reproductiva.
Profamilia está lista para responder
Profamilia cuenta con 46 clínicas a nivel nacional y con conocimiento técnico, talento humano, capacidad instalada y alcance territorial para contribuir a mantener y recuperar el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva durante la emergencia.
La organización también ha sido afectada por el terremoto. Once de sus sedes resultaron impactadas y, desde entonces, Profamilia ha trabajado en recuperar progresivamente su capacidad de atención, habilitando algunas sedes de manera temporal para continuar prestando servicios. Actualmente, cuatro permanecen totalmente cerradas: Quibdó, Cali Tequendama, Cali Fertilidad y Dosquebradas, mientras avanzan las evaluaciones y las acciones necesarias para garantizar una atención segura.
En este contexto, y como parte de su compromiso con las comunidades y poblaciones afectadas, Profamilia habilitó un botón de donaciones en www.profamilia.org.co para que personas y organizaciones puedan sumarse a “Que mañana sea posible”, una iniciativa que busca contribuir a que, en medio de la emergencia, una niña, una adolescente o una mujer pueda seguir accediendo a servicios de salud y productos de primera necesidad para el cuidado de su cuerpo y su bienestar.
Cada aporte permitirá acompañar estos esfuerzos y contribuir a que las necesidades de salud sexual y reproductiva no queden en pausa mientras avanza la recuperación de los territorios afectados.
La organización invita a las instituciones públicas, organizaciones humanitarias, agencias de cooperación internacional, organizaciones sociales y demás actores de la respuesta a articular esfuerzos para identificar las necesidades de las comunidades afectadas y desarrollar respuestas oportunas, coordinadas y basadas en estándares humanitarios.
Porque atender lo urgente no significa olvidar lo esencial. Después de un desastre, reconstruir también significa garantizar derechos.
