Argentinos despiden a la madre Taty Almeida, símbolo de la lucha por los DDHH

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El característico pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo es exhibido durante el funeral de Taty Almeida el 15 de junio de 2026 en Buenos Aires. (Luis ROBAYO)

Sin flores sobre su urna y entre consignas militantes, los argentinos despidieron este lunes a Taty Almeida, presidenta de la organización Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y emblema de la incansable búsqueda de los desaparecidos de la dictadura.

La referente humanitaria murió el domingo a los 95 años, tras ser por más de cuatro décadas una de las voces más reconocidas contra los crímenes de la dictadura (1976-83).

Almeida fue velada en la sede del sindicato telefónico (FOETRA), un sobrio edificio art decó en Buenos Aires que ella solía frecuentar y donde decenas de personas hacían al menos dos cuadras de fila para rendir homenaje a sus restos.

“Es como haber vuelto a ser huérfana otra vez”, dijo Verónica Castelli, de 52 años, con la voz quebrada. Sus padres desaparecieron en 1977 y conoció en 2008 a su hermana, nacida en cautiverio.

“Las Madres son las que nos protegieron, son las que nos marcaron el camino a seguir hasta el final”, dijo Castelli.

La vida de Almeida dio un vuelco tras la desaparición de su hijo Alejandro, de 20 años, en 1975, en los tumultuosos tiempos previos al golpe militar.

Como él, otras 30.000 personas desaparecieron durante la dictadura, según organismos de defensa de los derechos humanos.

Desde entonces, las Madres de Plaza de Mayo marchan en ronda en torno a la céntrica Plaza de Mayo, con pañuelos blancos en la cabeza, para reclamar por sus hijos en un rito que aún se practica semanalmente.

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“Fue una mujer increíble, con una militancia increíble, y además su lucha y la de las Madres alcanzó a tener importancia internacional”, dijo a la AFP la diputada peronista María Teresa García, también en la fila.

Por instrucciones que Almeida dejó antes de morir, no había flores en el velorio: en cambio, se recibían donaciones para su organización. Solo eran visibles algunas coronas en la entrada, adornada con decenas de improvisados pañuelos blancos de papel.

Algunos lloraban frente al cajón cerrado, cubierto de ofrendas, pañuelos y carteles de organizaciones sociales. “¡30.000 compañeros detenidos desaparecidos!”, gritó alguien. “¡Presentes, ahora y siempre!”, respondieron los demás al unísono.

Con esa consigna solía cerrar Taty Almeida sus actos políticos.

– Militancia –

Nunca abandonó la militancia. Desde que el ultraliberal Javier Milei asumió la presidencia en 2023 y puso en cuestión consensos alcanzados por la sociedad argentina sobre la dictadura, participó activamente en protestas contra la revisión oficial de la memoria.

El gobierno niega la cifra de 30.000 desaparecidos y promueve una política de “memoria completa” que pone el foco también en víctimas de organizaciones guerrilleras de los años 1970, una postura que según los activistas de derechos humanos relativiza la responsabilidad del Estado.

En marzo de 2024, durante una masiva movilización en Buenos Aires por el aniversario del golpe de Estado, Almeida dijo a la AFP: “Estamos ante un gobierno negacionista”.

Taty Almeida nació como Lidia Stella Mercedes Miy Uranga el 28 de junio de 1930. Era docente y, de su matrimonio con su colega Jorge Almeida, tuvo tres hijos.

Alejandro era miembro del grupo guerrillero Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) cuando fue secuestrado por la milicia de derecha Triple A.

“Esa rabia, nosotros la hemos transformado en amor, en lucha pacífica”, dijo a la AFP en una entrevista de 2017.

Hija y hermana de militares, tardó en unirse a las Madres de Plaza de Mayo hasta 1979. “No me animaba a ir”, contó. “Con mi currículum podía haber sido considerada como una espía. Una vez que estuve dentro de la organización, se los revelé”.

Yahoo Noticias Leila MACOR Agencia AFP