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Ciencia y Desarrollo

Preocupación en Colombia por abundancia de infecciones de transmisión sexual

AutorJorge Medina Rendón
26 de agosto de 2026 · 7:45 p. m.|6 min de lectura|
Preocupación en Colombia por abundancia de infecciones de transmisión sexual

Colombia está entre los países de América Latina con más infecciones de transmisión sexual y en ese contexto, el llamado a actuar a tiempo

A propósito del Día Mundial de la Salud Sexual, especialistas invitan a hablar del tema sin tabúes y a entender la salud sexual como parte del bienestar integral —más allá de la ausencia de enfermedades—, con especial atención a adolescentes y jóvenes.

Bogotá, agosto de 2026. La salud sexual hace parte de la vida de todas las personas, pero sigue rodeada de silencios, mitos y vergüenza.

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Hablar de ella —en casa, en el colegio y en el consultorio— todavía cuesta, y ese silencio tiene un precio: embarazos no planeados, infecciones que se detectan tarde y decisiones que se toman sin información.

Por eso, en el marco del Día Mundial de la Salud Sexual, los especialistas insisten en una idea sencilla: cuidar la salud sexual empieza por poder hablar de ella.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud sexual como un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, y no solo como la ausencia de enfermedad.

Las cifras, sin embargo, muestran cuánto falta por avanzar: cada día más de un millón de personas entre 15 y 49 años contraen una infección de transmisión sexual (ITS) que tiene cura, y la OMS estima en 374 millones las nuevas infecciones cada año por clamidia, gonorrea, sífilis y tricomoniasis.

Solo la sífilis en adultos, lejos de ceder, creció hasta los 8 millones de casos. A ellas se suman infecciones virales de larga duración: cerca de 520 millones de personas conviven con el virus del herpes genital (VHS-2) y el virus del papiloma humano (VPH) causa más de 311.000 muertes por cáncer de cuello uterino cada año.

En conjunto, el VIH, las hepatitis virales y las ITS causan 2,5 millones de muertes al año.

“La salud sexual debe cuidarse como cualquier otra área de la salud: con prevención, tamizaje y consulta oportuna. Muchas ITS y embarazos no planeados se evitan llegando a tiempo, sin que la vergüenza frene la atención”, afirmó Alejandro Rivas, gerente de la Red Médica de emi Falck y Faculty del Centro de Entrenamiento CEMI para Colombia de la American Heart Association.

Por qué importa la salud sexual

Entendida de forma integral, la salud sexual aporta a la calidad de vida en muchos frentes.

Tiene que ver con el bienestar físico y emocional de vivir la sexualidad de forma segura, placentera y libre de violencia, pero también con prevenir las ITS y los embarazos no planeados a partir de información confiable y métodos de protección.

Implica, además, poder tomar decisiones informadas sobre el propio cuerpo, la pareja y la planificación familiar, y construir relaciones basadas en el respeto, el consentimiento y la comunicación. Y supone, por último, detectar a tiempo infecciones y otras condiciones gracias a los controles y las consultas oportunas.

En Colombia, llegar a tiempo marca la diferencia. Entre las infecciones de transmisión sexual, la que ubica al país entre los más afectados de la región es la sífilis gestacional y congénita: es un evento de notificación obligatoria y, según el Sistema de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila), Colombia registra una de las prevalencias más altas de América Latina y el Caribe, pese a tratarse de una infección prevenible y curable con un diagnóstico y un tratamiento oportunos.

De hecho, la región de las Américas concentra cerca del 42 % de los nuevos casos de sífilis del mundo, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La clave, coinciden los expertos, está en el acceso sin barreras: tamizaje, educación y consulta sin estigmas.

Las señales de alerta: cuándo la salud sexual está en riesgo
Más allá de las cifras, hay situaciones que piden atención y acompañamiento.

Las relaciones sexuales sin protección elevan el riesgo de ITS y de embarazos no planeados, y muchos síntomas se ignoran o se ocultan por vergüenza, lo que retrasa el diagnóstico y el tratamiento.

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La falta de información confiable abre paso a los mitos y a las llamadas “curas milagrosas”, mientras que la violencia sexual y las relaciones sin consentimiento —en especial contra niñas, niños y
adolescentes— siguen siendo una de las caras más graves del problema.

A ello se suman el inicio de la vida sexual sin información ni protección adecuadas, y un estigma persistente que aleja a las personas de los servicios de salud y de las consultas a tiempo.

El cuerpo también da avisos que no conviene ignorar: aunque muchas ITS son asintomáticas en sus etapas iniciales, hay manifestaciones que ameritan valoración médica oportuna, como secreciones inusuales, ardor o dolor al orinar, lesiones, llagas o verrugas en los genitales, dolor o molestias durante las relaciones sexuales y sangrados irregulares.

Ante cualquiera de estas señales, lo recomendable es consultar sin demora y sin vergüenza.

En Colombia el panorama de las ITS exige atención, sobre todo entre los más jóvenes.

Según el Instituto Nacional de Salud (INS), en 2024 se diagnosticaron cerca de 20.000 nuevos casos de VIH —unos 55 cada día—, y los hombres jóvenes —sobre todo entre los 20 y los 34 años— concentraron más del 80 % de los nuevos diagnósticos. Junto al VIH circulan otras infecciones de notificación creciente, como la sífilis, la hepatitis B y C, la gonorrea y la clamidia.

La buena noticia es que la mayoría son prevenibles y muchas, curables: el uso del condón, el tamizaje periódico y el tratamiento oportuno son lo que marca la diferencia.

Recomendaciones para cuidar la salud sexual

Cuidar la salud sexual está al alcance de todos y en cualquier etapa de la vida. El punto de partida es hablar del tema en familia, sin tabúes y con información adecuada para cada edad, y usar métodos de protección en las relaciones sexuales para prevenir las ITS y los embarazos no planeados.

Conviene buscar información en fuentes oficiales y en profesionales de la salud —desconfiando de los mitos— y hacerse controles y pruebas de tamizaje de forma periódica, aun sin presentar síntomas.

Acompañar a niñas, niños y adolescentes, enseñarles sobre el consentimiento y proteger sus derechos es igual de importante. Y, ante cualquier duda, síntoma o situación que genere angustia, lo mejor es consultar a tiempo, sin esperar ni avergonzarse.

En el marco del Día Mundial de la Salud Sexual, emi Falck se suma al llamado a hablar del tema con naturalidad y a entender la salud sexual como parte del cuidado integral de la vida.

Más que campañas puntuales, lo que marca la diferencia son las conversaciones cotidianas y el acompañamiento a quienes a quienes más lo necesitan. Cuidar la salud sexual es, al final, cuidar el bienestar y los derechos de todos.

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Etiquetas:Salud
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