¿Qué hace que los colombianos se enamoren de una marca?

En el marco del mes del Amor y la Amistad, un análisis de BrandAsset® Valuator (BAV), la herramienta de inteligencia de marca de WPP, revela qué marcas han logrado construir mayores vínculos emocionales con los colombianos y qué factores pueden explicar esta conexión.
Bogotá, septiembre de 2026. En el amor, ser conocido no significa necesariamente ser elegido. Lo mismo ocurre con las marcas: alcanzar notoriedad puede ser el primer paso, pero construir una relación que genere afinidad, confianza y preferencia requiere algo más.
Los resultados del análisis muestran que no existe una única fórmula para conquistar a los consumidores. Entre las marcas que destacan por sus niveles de brand love aparecen Crepes & Waffles (75,9%), Totto (72,6%), Ducales (71,8%), Jet (71,6%), Bon Yurt (70,9%), D1 (68,8%), Popsy (68,2%) y Nequi (67,1%). A este grupo se suman marcas globales como Google y Coca-Cola, que también muestran una conexión relevante con los consumidores colombianos, demostrando que el vínculo emocional puede construirse tanto desde marcas profundamente arraigadas en la cultura local como desde compañías globales que han logrado integrarse en la vida cotidiana del país.
Los datos de BAV muestran que el reconocimiento y el vínculo emocional no necesariamente avanzan al mismo ritmo. El brand love, entendido como el nivel de conexión y afinidad emocional que una persona desarrolla con una marca, permite identificar cuáles han logrado convertir su notoriedad en un vínculo más profundo con sus consumidores. Esta diferencia es especialmente relevante en un contexto en el que las marcas compiten constantemente por atención: ser reconocido puede generar consideración, pero ser querido implica ocupar un lugar emocional en la vida de las personas.
En el caso de las marcas analizadas, Crepes & Waffles alcanza 75,9% de brand love, mientras que Totto registra 72,6%, Ducales 71,8% y Jet 71,6%. Entre las audiencias más jóvenes también aparecen conexiones fuertes: Bon Yurt llega a 70,9% entre Gen Z.
El vínculo emocional tampoco se construye únicamente desde el producto. Las marcas que logran mantenerse relevantes encuentran diferentes maneras de entrar en las conversaciones, crear experiencias y generar momentos que las acerquen a sus audiencias.
“El brand love nos permite entender qué hace que una marca trascienda su categoría y ocupe un lugar significativo en la vida de las personas. Al analizar las diferencias entre audiencias y dimensiones de marca, podemos identificar dónde existe una conexión real y qué oportunidades tienen las marcas para fortalecerla”, señala Maria Luisa Villalba, directora de la práctica de Marca y Consumo para Burson.
El vínculo emocional tampoco se construye únicamente desde el producto. Totto (72,6% de brand love) ha llevado su universo a nuevos territorios para conectar con generaciones más jóvenes, como lo demuestra SUPER CAMP, su experiencia propia en Roblox lanzada en 2026.
Nequi (67,1%), por su parte, ha convertido situaciones cotidianas como las finanzas personales y las remesas en oportunidades para conversar con sus usuarios y mantenerse presente en su día a día.
Otras marcas han construido ese vínculo desde la experiencia y la cercanía. Bon Yurt alcanza 70,9% de brand love entre Gen Z, mostrando la capacidad de una marca con trayectoria para mantenerse vigente entre nuevas generaciones, mientras que Crepes & Waffles (75,9%) ha desarrollado una identidad que trasciende el producto a través de sus espacios, su propuesta gastronómica y su propósito.
En conjunto, estos casos muestran que el brand love también se fortalece cuando las marcas encuentran nuevas formas de participar en la vida y las conversaciones de sus audiencias.
Y marcas con una fuerte carga de nostalgia, como Jet, han encontrado nuevas maneras de mantenerse presentes en la cultura popular a través de colaboraciones, ediciones especiales y experiencias que recuperan elementos reconocibles para sus consumidores.
La misma lógica puede observarse en marcas globales como Google y Coca-Cola, que han encontrado diferentes formas de integrarse en la cultura y las rutinas de los consumidores colombianos. Su presencia en el análisis demuestra que el origen de una marca no determina por sí solo la capacidad de construir una relación emocional con una audiencia local.
El amor por las marcas cambia según quién las elige
Estos ejemplos muestran que el brand love no se construye únicamente hablando de una marca, sino creando razones para que las personas hablen de ella.
El análisis de BAV evidencia que no todas las audiencias se enamoran de la misma manera. Entre los Millennials, por ejemplo, Netflix registra 77,3% de brand love y Google 76,0%, mientras que en Gen Z WhatsApp alcanza 72,0%, Colombina 71,2% y Bon Yurt 70,9%.
La diferencia entre generaciones puede superar los 7 puntos porcentuales para una misma marca, evidenciando que una estrategia capaz de generar conexión con una audiencia no necesariamente produce el mismo resultado en otra.
También existen diferencias por género. Por ejemplo, Ramo alcanza 76,3% de brand love entre mujeres, mientras que Google registra 74,3% entre hombres. Estos contrastes muestran que entender el vínculo emocional requiere ir más allá del promedio general y observar qué significa una marca para cada audiencia.
Los resultados muestran que ser conocido es apenas el comienzo de una relación. La verdadera oportunidad para las marcas está en encontrar aquello que las hace relevantes, significativas y memorables para sus audiencias.
En un entorno donde las marcas compiten cada vez más por atención, pasar del reconocimiento a la relevancia y de la relevancia a la conexión emocional puede marcar la diferencia. Porque, al igual que en las relaciones humanas, llamar la atención puede generar el primer encuentro, pero es la conexión la que hace que queramos quedarnos.
