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Lo distinto no limita, transforma

AutorEduardo Frontado Sanchez
21 de agosto de 2026 · 1:12 a. m.|3 min de lectura|
Lo distinto no limita, transforma
Columna de opiniónAutor invitado
Eduardo Frontado Sanchez

Eduardo Frontado Sanchez

Comunicador Social, Speaker Internacional, Consultor en Inclusión Laboral, Escritor. Empresa: Eduardo Frontado Sanchez SAS. Cargo: Consultor

Por Eduardo Frontado Sánchez

Lo distinto no limita, transforma

Si bien para muchas personas tener cualidades distintas puede convertirse en un motivo para cohibirse, limitarse o incluso dejar de participar plenamente en determinados espacios, en mi caso ha sido un símbolo de empoderamiento. Gracias a mi crianza y al entorno en el que crecí, entendí que vine a este mundo con un propósito y con el deber de ayudar a otros a través de mi experiencia profesional y personal.

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Muchas veces, cuando tienes cualidades distintas, salir al mundo se convierte en un reto. Esto es especialmente evidente al acudir a espacios públicos o de entretenimiento, donde no solo existen barreras de infraestructura, sino también miradas, prejuicios, desconocimiento y, en ocasiones, miedo hacia aquello que no conocemos. Porque una cosa es hablar de inclusión y otra muy distinta es practicarla en toda su esencia.

La vida de nadie está compuesta únicamente de momentos agradables. Cada persona enfrenta retos particulares y los vive de una manera diferente. Creo que una de las claves para afrontar esas circunstancias está en reconocer el valor de cada logro, especialmente cuando vivimos en una sociedad que muchas veces no está preparada para lo distinto, pero sí para aquello que considera tradicional. Superar esas barreras no representa únicamente un triunfo personal; también es una conquista colectiva.

Hace más de doce años entendí que mi propósito de vida estaba relacionado con ocupar un espacio público y llevar por el mundo un mensaje de motivación e inclusión laboral. Quería contribuir a que pudiéramos comprender que tener cualidades distintas no tiene por qué ser visto como un drama, sino como una oportunidad para aportar desde nuestra propia experiencia.

Cada cualidad distinta es particular y cada persona tiene su propia historia. Cuando hablo de empoderamiento, no me refiero a negar las dificultades, sino a reconocer el talento, la esencia y el alma que cada uno posee para servir a los demás desde su propio recorrido. Cuando esa experiencia se pone al servicio del bien común, nuestras diferencias adquieren un significado mucho más profundo.

Vivimos tiempos en los que nuestra sociedad parece cada vez más deshumanizada. Incluso la naturaleza nos ha dado señales para detenernos, reflexionar y repensar nuestras acciones. Por eso considero que hoy, más que nunca, debemos hablar del empoderamiento de la diversidad y de la necesidad de construir una sociedad capaz de convivir con diferentes criterios, capacidades, experiencias y maneras de comprender el mundo.

Ser un agente de cambio no ocurre de la noche a la mañana. Tampoco pretendo caminar por la vida creyendo que tengo una verdad absoluta. Siempre he procurado entender que existen distintos puntos de vista y diferentes maneras de afrontar las circunstancias que nos corresponden. La diversidad también está en la forma en que cada persona interpreta sus propias capacidades y encuentra caminos para desarrollarlas.

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He tenido la fortuna de sentirme una persona empoderada. Al nacer con cualidades distintas, mi propio cuerpo me ha ido enseñando el camino y me ha ayudado a comprender hasta dónde puedo llegar. Eso no significa que nunca haya experimentado momentos de desesperación o frustración. Los he tenido. La diferencia está en haber aprendido a mirar mi recorrido con gratitud y a transmitir el significado amable que también pueden tener nuestras diferencias.

Una limitación física, o incluso la necesidad de pedir ayuda, no debería convertirse en un freno para nuestros sueños. El ser humano debe ser del tamaño de sus sueños y volar tan lejos como quiera. Tener otro medio de transporte, como una silla de ruedas, no condiciona mis sueños; condiciona mi manera de desplazarme. Y esa diferencia puede convertirse también en una oportunidad para mostrarle a la sociedad cómo las adversidades pueden transformarse en posibilidades.

Muchas de las circunstancias que enfrentamos no están bajo nuestro control, pero sí podemos decidir la actitud con la que las asumimos. En ese aprendizaje he encontrado una de las mayores fuentes de mi propio empoderamiento: entender que lo distinto no tiene que separarnos, limitar nuestras aspiraciones ni definir nuestras posibilidades.

Después de tantos años de recorrido, sigo creyendo que hay una verdad sencilla que nos permite encontrarnos en medio de nuestras diferencias: lo humano nos identifica y lo distinto nos une.

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