Escribir para otro idioma, escribir para otra vida

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Por Mauricio Salgado-Castilla @salgadomg

Publicar un libro siempre representa un reto. Traducirlo a otro idioma es un desafío aún mayor. Pero cuando ese libro está dirigido a personas mayores de 50 años en otro país, la tarea deja de ser una traducción y se convierte en un ejercicio de comprensión humana.

Tuve la oportunidad de adaptar mi libro Conocerme después de los 50 para el mercado de los Estados Unidos bajo el título Becoming More of Yourself After 50. Los dos ahora en Amazon, Al comenzar el proceso pensé que el principal desafío sería el idioma. Muy pronto descubrí que el verdadero reto era mucho más profundo: comprender las diferencias culturales, las experiencias de vida y la forma en que las personas interpretan el paso del tiempo.

A primera vista podría parecer que las personas mayores de 50 años enfrentan preguntas similares en cualquier lugar del mundo. ¿Quién soy ahora? ¿Qué quiero hacer el resto de mi vida? ¿Cómo encuentro propósito y bienestar en esta etapa? Sin embargo, las respuestas suelen estar profundamente influenciadas por la cultura en la que hemos vivido.

En América Latina, muchas personas construyen su identidad alrededor de la familia. Los hijos, los nietos, las reuniones familiares y las relaciones cercanas ocupan un lugar central. En los Estados Unidos existe también un fuerte sentido de familia, pero la independencia individual suele tener un peso mayor. Es común que los hijos abandonen el hogar mucho antes y que las personas mayores busquen nuevos proyectos personales como una forma natural de crecimiento.

También existen diferencias relacionadas con el entorno físico. En muchos países latinoamericanos vivimos en regiones donde las estaciones del año tienen poca influencia sobre nuestra rutina diaria. En cambio, para millones de estadounidenses el invierno, la primavera, el verano y el otoño forman parte de la manera en que perciben el tiempo y organizan sus actividades. El cambio de estación se convierte en una metáfora natural de las etapas de la vida.

Las experiencias laborales también son diferentes. En los Estados Unidos es frecuente que una persona cambie varias veces de empleo, de ciudad o incluso de profesión durante su vida. En América Latina todavía encontramos generaciones que permanecieron décadas en una misma empresa o desarrollaron gran parte de su carrera dentro de una sola organización. Estas experiencias moldean la forma en que cada persona enfrenta la jubilación, el emprendimiento o la búsqueda de nuevos objetivos.

Otro aspecto que llamó mi atención durante el proceso de adaptación fue el lenguaje emocional. Algunas expresiones que resultan naturales en español no generan el mismo impacto en inglés. El lector estadounidense suele valorar mensajes más directos y prácticos, mientras que el lector latinoamericano suele sentirse cómodo con narrativas más extensas y reflexivas. No se trata de que una forma sea mejor que la otra; simplemente responden a tradiciones culturales diferentes.

Sin embargo, a medida que avanzaba en la adaptación del libro, descubrí algo que me resultó profundamente esperanzador. Más allá de las diferencias culturales, las personas, sobre todo, después de los 50, compartimos inquietudes sorprendentemente similares.

En Bogotá, Miami, Nueva York o Medellín, las personas mayores de 50 años siguen preguntándose quiénes son más allá de sus títulos profesionales. Siguen buscando relaciones significativas. Siguen preguntándose si aún tienen tiempo para iniciar nuevos proyectos. Siguen deseando sentirse útiles, valoradas y conectadas con un propósito.

Quizás esa sea la gran lección que me dejó esta experiencia. Las culturas pueden ser diferentes. Los idiomas pueden ser distintos. Las estaciones cambian. Los contextos económicos y sociales también. Pero las preguntas fundamentales de la vida permanecen.

Por eso, más que traducir un libro, sentí que estaba construyendo un puente. Un puente entre personas que han vivido realidades distintas, pero que comparten los mismos anhelos de crecimiento, bienestar y significado.

En un mundo que parece cada vez más dividido por fronteras, idiomas y diferencias culturales, descubrir que las personas mayores de 50 años siguen haciéndose preguntas similares puede ser una de las experiencias más enriquecedoras que he vivido como escritor.

Y quizás también una de las más inspiradoras. Porque nos recuerda que, sin importar dónde vivamos, nunca dejamos de buscar aquello que da sentido a nuestra vida.

Gracias por los aportes esperanzadores y motivadores recibidos y por tantas inquietudes que compartimos 50+ conocermedespuesdelos50@gmail.com