Cómo alimentarse bien cuando se tiene una enfermedad

Bogotá, octubre de 2026. En el marco del Día Mundial de la Alimentación, la Alianza Alimentación con Propósito, conformada por diez organizaciones del sector salud, invita a mirar la nutrición más allá de la cantidad de alimentos que se consumen.
Una persona puede comer todos los días y, aun así, no estar recibiendo o aprovechando los nutrientes que necesita, especialmente cuando tiene una patología de base.
Se estima que la malnutrición relacionada con la enfermedad se presenta entre el 20 % y el 50 % de los pacientes.
Cuando se habla de malnutrición es común pensar en la falta de alimentos. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que este concepto también incluye las carencias, los excesos y los desequilibrios en la ingesta de nutrientes.
Esto significa que el estado nutricional no depende únicamente de la cantidad de comida que se consume y alimentarse regularmente no es necesariamente sinónimo de estar bien nutrido.
La situación puede ser aún más compleja cuando existe una enfermedad. En estos casos, el organismo puede experimentar cambios que afectan la forma en que un paciente come, procesa o aprovecha los nutrientes, lo que puede aumentar el riesgo de presentar malnutrición.
Esta condición también se asocia con mayores complicaciones, estancias hospitalarias más prolongadas, readmisiones, incremento en los costos de atención y peores resultados clínicos, además de afectar la calidad de vida.
Por ello, identificarla y abordarla de manera oportuna es parte fundamental del manejo integral en salud.
En línea con lo anterior, evaluar el estado nutricional requiere mirar más allá del peso, pues incluso una persona que se encuentra dentro de un rango de referencia considerado normal puede presentar alteraciones relacionadas con la forma en que su organismo aprovecha los nutrientes.
Por esta razón, la valoración debe considerar diferentes indicadores, entre ellos la pérdida involuntaria de peso, la composición corporal, la masa y fuerza muscular, el desempeño físico, así como el riesgo de desarrollar sarcopenia.
En este contexto, los líderes de Alimentación con Propósito señalan que:
“la seguridad nutricional va más allá del acceso a los alimentos: implica garantizar una atención oportuna y adecuada, especialmente en personas que enfrentan una enfermedad. Para avanzar en este propósito, es necesario contar con políticas públicas que reconozcan el abordaje nutricional como un componente esencial de la salud y fortalecer el tamizaje, la valoración, la intervención y el seguimiento durante el manejo del paciente, avanzando hacia sistemas de salud más sostenibles y centrados en las personas”.
¿De qué forma tener una enfermedad de base afecta la nutrición?
• Se pueden generar cambios en la ingesta: algunas enfermedades afectan el apetito, ocasionan dificultades para comer o producen síntomas que llevan a reducir la cantidad de alimentos consumidos. Una ingesta insuficiente puede contribuir al desarrollo de malnutrición relacionada con la enfermedad.
• Puede ocasionar alteraciones en la absorción y utilización de nutrientes: determinadas condiciones de salud pueden interferir en la capacidad del organismo para absorber o aprovechar adecuadamente los nutrientes. Por esta razón, una alimentación convencional o modificada no siempre garantiza que el organismo reciba o utilice todo lo que necesita.
En algunos casos, los Alimentos con Propósitos Médicos Especiales (APMES) pueden ser considerados por los profesionales de la salud como parte del manejo nutricional, de acuerdo con las necesidades particulares de cada persona.
• Es posible tener cambios en los requerimientos nutricionales: la enfermedad puede modificar las necesidades del organismo y hacer que los requerimientos de energía y nutrientes sean diferentes. Por ello, el manejo nutricional debe responder a las características particulares de los pacientes.
De acuerdo con lo mencionado, los líderes de la alianza expresan que: “hablar de nutrición también implica reconocer que no todas las personas parten de las mismas necesidades. Una enfermedad puede cambiar la relación con la nutrición y hacer que lo que antes era suficiente deje de serlo. Por eso, la prioridad es entender qué necesita cada organismo en un momento particular y acompañar ese proceso de manera adecuada”.
En el marco del Día Mundial de la Alimentación, la Alianza Alimentación con Propósito busca contribuir a una conversación más amplia sobre el papel de la nutrición en el cuidado de la salud.
Reconocer que comer regularmente no siempre significa estar adecuadamente nutrido, especialmente cuando se tiene una enfermedad de base, es el primer paso para identificar oportunamente alteraciones y contar con un manejo orientado a mejorar la calidad de vida de las personas.
