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Curiosidades

Depresión, ansiedad y aislamiento elevan el riesgo suicida en universitarios

AutorRedacción LGN
4 de septiembre de 2026 · 2:34 p. m.|5 min de lectura|
El drama de los estudiantes.

La ideación suicida en estudiantes universitarios está asociada a múltiples factores de riesgo, especialmente la depresión, la ansiedad, el aislamiento social, la baja autoestima, la desesperanza y algunos hábitos perjudiciales como las alteraciones del sueño, el consumo de sustancias y la adicción a las redes sociales.

Las redes de apoyo y ciertos recursos personales actúan como factores protectores.

El respaldo de familiares y amigos, las relaciones significativas, la resiliencia, la esperanza, la inteligencia emocional, la autocompasión y hábitos saludables como el ejercicio y el buen descanso pueden disminuir el riesgo de ideación suicida.

La protección frente a la ideación suicida no depende de un único factor, sino de la interacción entre la salud mental individual, los vínculos familiares y sociales, y las condiciones de bienestar que permiten a los jóvenes afrontar los desafíos de la vida universitaria.

Las cifras de Colombia muestran que el suicidio sigue siendo un importante problema de salud pública.

Bogotá septiembre de 2026.  La depresión, la ansiedad y el aislamiento social están entre los factores que más se relacionan con la ideación suicida en estudiantes universitarios, según una investigación del Politécnico Grancolombiano.

El estudio también encontró que contar con el apoyo de familiares y amigos, mantener hábitos saludables y desarrollar capacidades como la resiliencia pueden ayudar a reducir este riesgo.

Los hallazgos hacen parte del estudio “Revisión sistemática sobre los factores de riesgo y protección asociados a la ideación suicida en estudiantes universitarios”, realizado por Yury Estefanía Perdomo, docente de psicología e investigadora del Politécnico Grancolombiano. En este se revisó la evidencia científica sobre las situaciones, experiencias y condiciones que pueden aumentar o disminuir la probabilidad de que un estudiante universitario tenga pensamientos relacionados con el suicidio.

Factores que pueden aumentar el riesgo de ideación suicida en universitarios

La etapa universitaria representa un periodo de importantes transformaciones personales, académicas y sociales. Entre los 18 y los 29 años, los jóvenes atraviesan procesos de adaptación relacionados con la formación profesional, la construcción de nuevos vínculos, la transición hacia la vida laboral y los cambios progresivos en las relaciones familiares. Estas transiciones pueden generar niveles importantes de estrés y, en determinadas circunstancias, afectar la salud mental de los estudiantes.

La investigación encontró que la depresión y la ansiedad son dos de los factores individuales que presentan mayor evidencia de relación con la ideación suicida en esta población. A estos se suman otros elementos como el estrés vital, determinados trastornos mentales y emocionales, las autolesiones, la baja autoestima, la desesperanza, la soledad y algunos estilos cognitivos caracterizados por la autocrítica y el perfeccionismo desadaptativo.

El análisis también identificó factores relacionados con los hábitos y el estilo de vida. Las alteraciones del sueño, el sedentarismo, el consumo de alcohol, cigarrillo y marihuana, así como la adicción a las redes sociales, fueron señalados entre las variables que pueden asociarse con una mayor presencia de ideación suicida.

Los investigadores advierten que estos elementos no deben entenderse de manera aislada. La ideación suicida es un fenómeno multicausal en el que interactúan factores individuales, interpersonales, sociales y contextuales.

Precisamente por esto, la revisión recurrió a la teoría interpersonal psicológica del suicidio, que plantea tres dimensiones para comprender el tránsito de la ideación al comportamiento suicida. En primer lugar, la pertenencia frustrada, que corresponde a una falta de conexión con otras personas o grupos. En segundo lugar, la carga percibida, como aquella sensación de sentirse como una carga o molestia para otras personas. En tercer lugar, la capacidad adquirida, que define cuándo una persona pierde el miedo a la muerte o tiene una mayor tolerancia al dolor físico.

La importancia de sentirse acompañado

Dentro de los factores interpersonales, la investigación encontró que la disminución del apoyo social, el aislamiento y la falta de acceso a redes de relaciones pueden favorecer la aparición de ideación suicida. También se identificaron como elementos de riesgo algunos patrones de crianza caracterizados por negligencia, exceso de control, poco afecto o críticas relacionadas con el perfeccionismo y los errores.

En contraste, contar con redes de apoyo aparece como uno de los principales factores protectores. El respaldo de familiares y amigos, la satisfacción con el apoyo familiar y la calidad del vínculo parental fueron asociados con una menor presencia de ideación suicida.

Este hallazgo resulta relevante porque la pertenencia frustrada plantea que la sensación de soledad, el aislamiento y la ausencia de relaciones recíprocas pueden contribuir a aumentar la vulnerabilidad. Por el contrario, las relaciones significativas pueden fortalecer los vínculos y actuar como un elemento de protección frente a estas experiencias.

Hábitos cotidianos también pueden ser protectores

La revisión también señala diferentes condiciones personales que pueden contribuir a proteger a los estudiantes. Entre ellas se encuentran la actividad física, dormir adecuadamente, la meditación y un alto compromiso con los estudios. A nivel emocional, aparecen la estabilidad emocional, la inteligencia emocional, la autocompasión y la capacidad de experimentar y reconocer emociones positivas.

Asimismo, los investigadores identificaron como elementos protectores la mentalidad de crecimiento, la esperanza sobre el presente y el futuro, la gratitud, la resiliencia, la sensación de control sobre la propia vida y la satisfacción con ella. Estos factores pueden contribuir a que los jóvenes desarrollen recursos personales para enfrentar situaciones adversas durante su etapa universitaria.

Un fenómeno que requiere una mirada integral

El contexto colombiano también evidencia la magnitud del problema. Según cifras preliminares del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, entre enero y junio de 2026 se registraron 1.326 suicidios en el país, frente a 1.352 casos reportados en el mismo periodo de 2025, lo que representa una leve disminución del 1,9 %.

Sin embargo, el suicidio sigue siendo un importante desafío de salud pública. Los registros evidencian una importante concentración de casos en adolescentes y jóvenes: durante el primer semestre de 2026 se reportaron 87 suicidios entre personas de 15 a 17 años, 75 casos entre quienes tenían 18 y 19 años, 174 entre jóvenes de 20 a 24 años y 156 entre personas de 25 a 29 años.

Los investigadores explican la necesidad de abordar la salud mental universitaria desde una perspectiva integral, en la que se tengan en cuenta tanto las condiciones individuales como las relaciones y redes de apoyo de los estudiantes. Es decir, identificar señales de malestar psicológico, fortalecer los vínculos sociales y familiares, así como promover hábitos asociados con el bienestar forman parte de una respuesta preventiva más amplia.

Etiquetas:Educacion
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